¡Eran otros tiempos!.
Recuerdo los años sesenta con 18 años, una edad en la que te pones más
caliente que un noruego soleándose en la playa de Torremolinos. Aquellos días salía con
Maribel -la maciza- y nos íbamos a
bailar al San Remo, sí, ese que estaba al lado de la plaza de toros de las
Ventas y que ahora es un restaurante VIPS. Otras veces al cine de sesión continua, con noticiario NODO
incluido en el que casi siempre aparecía Franco inaugurando algún
embalse. Nos acomodábamos en lo que se venía en llamar la fila de los mancos,
obviamente así se denominaba a la última fila de butacas del cine donde
como en un acto de magia las manos de las parejas desaparecían. Ella, Maribel -la
maciza-, con su cancán -
enagua
con volantes almidonados para ahuecar la falda
-, abrigada hasta el
cuello y su bolsito sobre las rodillas o sea, completamente blindada,
y yo intent
ando subrepticiamente, no exento de osadía, uséase con arte y
asaz descaro, la estrategia por dónde atacar. Imaginad la escena: una
película cualquiera; los dos con harto disimulo; torso recto y
la línea de mirada en ángulo recto con el plano de la
pantalla, es decir: "clavao" en el asiento, como si tal cosa. Primero
un ligero roce de codo para advertir que la faena
estaba a punto de comenzar; luego poco a poco la mano sobre la rodilla, con
ligeros, y suaves desplazamientos sobre la pierna..., suavidad interrumpida por
aquellas enaguas tiesas que servían para dar forma al cancán y por el jodido
bolso que permanecía inalterable como si estuviera pegado a las piernas, por
supuesto más cerradas que la concha de un mejillón. El brazo como sagaz
pitón deslizándose por vericuetos sin atajos, mientras el torso
seguía invariablemente recto y la línea de la mirada inalterable en ángulo recto con el
plano de la pantalla, o sea "clavao" en el asiento. La cara era un
poema al principio, luego iba tomando todos los colores del espectro del arco iris, empezando por el rojo pasión
hasta concluir extenuado en un pálido amarillo, por tratar
de alcanzar lo inalcanzable...: muslo, cancán, contrafuerte, faja,......., y
el jodido bolso incordiando; el brazo retorcido y dolorido; la maciza inalterable con la mirada fija
sin pestañear, piernas
juntas, abrigada hasta el cuello y......el jodido bolso en posición. Ya
digo, ¡eran otros tiempos!.
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