7 enero de 2012
 

Escarceos en la fila de los mancos y el bolsito


¡Eran otros tiempos!
. Recuerdo los años sesenta con 18 años, una edad en la que te pones más caliente que un noruego soleándose en la playa de Torremolinos. Aquellos días salía con Maribel -la maciza- y nos íbamos a bailar al San Remo, sí, ese que estaba al lado de la plaza de toros de las Ventas y que ahora es un restaurante VIPS. Otras veces al cine de sesión continua, con noticiario NODO incluido en el que casi siempre aparecía Franco inaugurando algún embalse. Nos acomodábamos en lo que se venía en llamar la fila de los mancos, obviamente así se denominaba a la última fila de butacas del cine donde como en un acto de magia las manos de las parejas desaparecían. Ella, Maribel -la maciza-, con su cancán -
enagua con volantes almidonados para ahuecar la falda -, abrigada hasta el cuello y su bolsito sobre las rodillas o sea, completamente blindada, y yo intentando subrepticiamente, no exento de osadía, uséase con arte y asaz descaro, la estrategia por dónde atacar. Imaginad la escena: una película cualquiera; los dos con harto disimulo; torso recto y la línea de mirada en ángulo recto con el plano de la pantalla, es decir: "clavao" en el asiento, como si tal cosa. Primero un ligero roce de codo para advertir que la faena estaba a punto de comenzar; luego poco a poco la mano sobre la rodilla, con ligeros, y suaves desplazamientos sobre la pierna..., suavidad interrumpida por aquellas enaguas tiesas que servían para dar forma al cancán y por el jodido bolso que permanecía inalterable como si estuviera pegado a las piernas, por supuesto más cerradas que la concha de un mejillón. El brazo como sagaz pitón deslizándose por vericuetos sin atajos, mientras el torso seguía invariablemente recto y la línea de la mirada inalterable en ángulo recto con el plano de la pantalla, o sea "clavao" en el asiento. La cara era un poema al principio, luego iba tomando todos los colores del espectro del arco iris, empezando por el rojo pasión hasta concluir extenuado en un pálido amarillo,  por tratar de alcanzar lo inalcanzable...: muslo, cancán, contrafuerte, faja,......., y el jodido bolso incordiando; el brazo retorcido y dolorido; la maciza inalterable con la mirada fija sin pestañear, piernas juntas, abrigada hasta el cuello y......el jodido bolso en posición. Ya digo, ¡eran otros tiempos!.


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